Darse Cuenta

Darse cuenta – Experiencia directa

La mayoría de nosotros no vivimos experiencias directas, siempre estamos lejos de este estado de presencia, por eso a menudo nos preguntamos … ¿Quién observa? ¿Qué observamos? ¿Qué queremos observar? ¿Quien se da cuenta de lo observado?

Es evidente que estas preguntas son erróneas verdad? Porque en el momento de la experiencia no existe una persona que se de cuenta y tampoco un objeto del que la persona se de cuenta. NO HAY NI OBSERVADOR NI COSA OBSERVADA, SOLO HAY LA EXPERIENCIA.

Normalmente para nosotros es muy difícil vivir en este estado, porque requiere mucha flexibilidad y sencillez, un grado alto de sensibilidad que es imposible de alcanzar cuando sólo buscamos resultados, éxito o poder, cuando queremos conseguir algo, cuando planificamos y buscamos ventajas. Y todo esto nos genera frustración.

La persona que no pide nada, que no busca un fin o un resultado con todas las implicaciones que ello conlleva, esta persona vive una experiencia directa y continua y entonces todo tiene un movimiento, un significado, nada es viejo, nada está sin vida, nada se repite, porque «lo que es» nunca se viejo, siempre es único, nuevo y diferente. El viejo genera residuos en forma de recuerdos, es el observador que se separa del observado, de la propia experiencia.

Lo podéis comprobar vosotros mismos de manera simple y fácil. La próxima vez que esté disgustados, celosos, que oiga codicia, violencia, angustia, o lo que sea, en ese momento «uno mismo» no existe, sólo hay el estado «de lo que es» … pero en el siguiente segundo, en el siguiente momento ya lo catalogamos y lo llamamos como «celos», «enojo», «codicia», «angustia», etc. por lo que inmediatamente creamos y diferenciamos el observador y el observado, el experimentador y lo experimentado.

Siempre que aparece el experimentador y la cosa experimentada, el experimentador intenta modificar la experiencia, cambiarla, recordar cosas relacionadas con ella, etc., y de esta manera crea la división entre él mismo y lo experimentado. De lo contrario, si no llamamos a este sentimiento, que no significa que no buscamos un resultado, si no condenamos y simplemente observamos este sentimiento en silencio, entonces veremos que en estos estado de percepción, de experiencia directa, no hay observador ni observado, porque ambos son la misma actividad, y por tanto, SOLO HAY EXPERIENCIA.

(La libertad primera y última – Krishnamurti)

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